Crucero con Carmen.

Tiene mi amiga Carmen, canariona de pro, el deseo de realizar un romántico crucero por el Mediterráneo. No especifica ruta para la travesía lo cual me lleva a pensar que ese detalle puede ser el menos importante y estimo que lo que ansía de verdad es saber la persona que compartirá con ella ese viaje. Convertido en mago por un instante, consigo proporcionarle ese capricho ¡zas! ya está Carmen situada en el puerto de Barcelona dispuesta a embarcar, ha facturado las maletas y con un neceser y su bolso de mano espera la orden para que el pasaje suba a bordo. Más ¿ que ocurre? ¡ah! nos falta el compañero que realizará la travesía y ocupará con ella el camarote designado.

No queda apenas tiempo, imposible localizar a esa persona con que Carmen quiere navegar. El buque comienza la maniobra de desatraque ¡Dios mío! una tragedia.

No es tal, el mago se convierte en el incógnito pasajero. Carmen se tranquiliza, no le parece mala compañía e inicia ilusionada la singladura.

A través de los días de navegación ira viendo los puertos de Savona, Olympe, El Pireo-Atenas, Izmir, Rodas, Limassol, Alejandría, Civitavecchia-Roma y regreso a Barcelona.

Al desembarcar su mente no acaba de decidirse por señalar cual de las ciudades visitadas le ha parecido la más extraordinaria, la que más le ha llenado su interior. Decide pronunciarse una vez que de vuelta a su isla reviva minuto a minuto lo descubierto, que analice serenamente las sensaciones que se han ido acumulando en su corazón. Al final del muelle se despide de su imprevisto acompañante con un cálido beso.  

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3 respuestas a Crucero con Carmen.

  1. Carmen dijo:

    Efectivamente no es malo el acompañante, no. Al contrario, resulta gratificante. También está Carmen de acuerdo con la travesía, aunque el querido mago parece conocer demasiado bien a Carmen, pues adivina en el acto que la travesía es lo de menos.
    Te agradezco, no sabes como, esta entrada en tu blog.
    ¿Te encontraré mañana a la hora del desayuno en mi camarote? Bueno, vale, esta vez tú espera en la cama que yo te lo traeré. Ya te contaré en qué consiste, llegado el momento.
    Ahora, aunque mi deseo sería pasar esta tarde de viernes hablando contigo, te dejo descansar de mí, pero, siempre y a cada hora, estaré dándote un beso y las gracias por el viaje. ¿Te acuerdas lo que nos gustó a los dos Alejandría?
    Carmen

  2. Carmen dijo:

    Buenas noches de viernes:
    Traigo una tisana bien calentita, sé que nos sentará bien a los dos, demasiadas confesiones hacen mover el corazón pero siempre tenemos este rincón para reconfortarnos ¿a qué sí? Este o cualquier rincón mientras estemos tú y yo.
    Que el sueño llegue rápidamente a tí, a mí creo que hoy se me va a ser duro esperarlo…. que descanses, corazón.
    Hasta que la mar nos vuelva a unir.
     
    Carmen.
     
    Me puedes llamar loca por esta loca ilusión,
    de acompañarte y de sentirme acompañada,
    de sentirte sentado cerca, a mi lado, mi amor.
     
    Que en los días de invierno eres mi abrigo
    y mi refresco en los días de calor.
    Que en mis noches eres descanso,
    y en mis días mi única pasión.
     
    Que con encontrarte no hay regalo mejor,
    con verte y mirarte, late de nuevo mi corazón.
    Que en los momentos de soledad,
    siempre siento cerca de mí tu respiración.
     
    Puedes llamarme loca, porque te quiero con locura, mi amor.
     

  3. Ruben dijo:

    Mi querido navegante, en primer lugar mi mayor satisfacción es poder saludarte después de tantos días ausente por los “madriles” que dicen por allá. Tuve que marcharme urgente por motivos familiares que por suerte han finalizado gratamente. Veo en tu blog que has recuperado bastante la esperanza y te encuentras en una fase de alegría interior, e incluso muy viajero. Eso me alegra. Debes continuar en esa línea. No abandonarte otra vez. Piensa en cuantas personas estamos siguiendo tu evolución y no debes defraudarnos, especialmente a mí, que te añoro con tanta intensidad. Vuelvo a mi atalaya y aguardo sin desánimo tu venida a estas tierras. Sabes que esperando tu recalada me siento muy ilusionada y que el abrazo será entrañable y repleto del cariño que nace en esta mujer esperanzada para depositarlo en ti.    
    Busqué en el “Rastro” y localicé unas litografías marinas que te van a encantar, ese será mi regalo de bienvenida y se que va a ser de tu agrado. Cuando desees escribe algún email, que ansío saber cosas de ti, no me tengas en tanta espera como viene siendo habitual. Ahora te mando uno contándote mi estancia en Madrid, en tanto te dejo este poema.   
    Todos somos marineros,marineros que saben bien navegar.Todos somos capitanes, capitanes de la mar. Todos somos capitanes y la diferencia está sólo en el barco en que vamos sobre las aguas del mar. Marinero, marinero; marinero… capitán que llevas un barco humilde sobre las aguas del mar… marinero… capitán… no te asuste naufragar que el tesoro que buscamos, capitán, no está en el seno del puerto sino en el fondo del mar.                     León Felipe
     
    Te mando muchos besos.
    YAIZA.

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